Cuando alguien viene a mi consulta por un problema fisico para tratarlo con las flores de Bach , siempre le pregunto: ¿Qué emoción tenías en el momento en que apareció el dolor?
A veces los problemas en el estómago, revelan temores o incapacidad de asimilar algo nuevo, una situación , una idea, una emoción, aguantar un entorno molesto.
Otras , en cambio, revelan situaciones que no se quieren soltar o no sabemos como soltarlas. Situaciones que se han cronificado en el tiempo , que la vida nos ha ido mostrando a través de señales que no somos capaces de comprender por estar tan inmersos en el Mundo, las normalizamos sin ser conscientes de la importancia que tienen cuando aparecen.
Las Flores de Bach nos resultan útiles en estos casos en los que una emoción recurrente se vuelve crónica llegando a somatizar.
Se me ocurre , por ejemplo, "Mimulus", cuando el miedo se apodera en la boca del estómago

.
"Crab apple", esa pureza del alma que nos ayuda a depurar.

"Chestnut bud", para aquellos malos hábitos recurrentes que nos hacen daño.

"Aspen" , cuando la sensación es un extraño miedo frio.
"Agrimony", cuando nos negamos a dejarnos sentir la realidad.
"Cherry plum", cuando ya no puedo aguantarlo.
"Wild Rose", cuando nos resignamos .
"Beech" para aquellas personalidades que se irritan con facilidad.
"Impatiens", contra los disgustos y la impaciencia.
"Willow", para la amargura.
"Holly", para la rabia que lo provoca....
Y así podría continuar una larga lista de remedios que nos ayudan a dar el impulso para soltar esas emociones tóxicas que tanto nos limitan.
Perfectas para tenerlas siempre a mano, solas o combinadas en un preparado realizado por un profesional Practitioner de Bach.
